PREFACIO


Siempre el libro de Apocalipsis me ha llamado la atención como creo que a cada uno de nosotros, por todas las cosas que en ella se expresan a través del Apóstol Juan.

Si es una revelación del Señor Jesucristo es más que importante prestarle toda la atención posible para estar atentos a los acontecimientos futuros que vienen sobre el mundo entero.

Yo creo que el libro encierra más revelación de lo que uno puede leer e imaginar del mismo.

A pesar de que vemos acontecimientos que ocurrirán en un futuro distante, creo que también revela algo particular hacia nosotros mismos.

A veces pienso que los juicios del libro ocurren en este tiempo por todo lo que está pasando como también lo han pensado los apóstoles del Señor en su tiempo.

Si el Señor anuncia que viene pronto, significa algo muy a tener en cuenta. El no miente como para decir algo y que después no lo cumpla.

Sabemos que estamos en la dispensación de la Iglesia en Filadelfia y que una puerta abierta está delante nuestro para hacer lo mejor posible la obra de Dios sobre esta tierra.

Me llamó mucho la atención, lo que dice el Apóstol Juan, "Bienaventurados los que leen, oyen y guardan las cosas en ellas escritas porque el tiempo está cerca".

O sea que significa que debemos atesorar su mensaje en nuestras mentes y corazones y estar en plena vigilancia por su cumplimiento.

Con esta observación es que comencé a querer recordar todo lo concerniente al libro y me di cuenta que es muy difícil pero no imposible memorizar cada suceso en su aspecto cronológico y además específico.

Dios me enseñó a hacerles preguntas a su Palabra y responderlas con ella misma, y de allí lo trasladé a este libro. El mismo le hace preguntas a cada versículo para que nos haga reflexionar, entender, y memorizar su mensaje de una manera más definida y entendida.

De un versículo han salido muchísimas preguntas y no tan solo una o dos.

Dichas preguntas y respuestas nos ayudarán a conocer mejor los pasajes y versículos, y a ordenar mejor los mensajes y eventos que serán de guía en nuestra vida cristiana.

Nos hablarán, advertirán, examinarán, prepararán e iluminarán para despertarnos a una realidad que está pronto a acontecer en cualquier momento.

Vemos a un mundo que se está autodestruyendo con su pecado y su maldad, por lo cual el tiempo se va acabando para esta humanidad.

Este libro no pretende traer explicaciones ni interpretaciones de la revelaciones de los eventos que el Apocalipsis menciona, solamente es para conocer, examinarse y aprender más adecuadamente lo que en el mismo menciona, para beneficio de uno y para enseñar a los otros.

Todavía para mí y creo que para todos, las revelaciones del Apocalipsis siguen siendo un misterio y no logro descubrir plenamente las escenas difíciles que se muestran, tanto en las partes buenas como en las malas.

Lo que sí sé es que hay que estar atentos y prepararse para ellas.

Muchas veces sentí como si partes del libro se estaban viviendo en la actualidad, pero es solo un momento en donde luego no observo su continuidad.

Por otro lado, siento a veces que es como que todo el Apocalipsis es un resumen de lo que es nuestra vida desde que nacimos de nuevo en el Señor hasta su culminación con la glorificación cristiana.

Pasamos por momentos de fe, de comunión espiritual, de gloria, de pruebas, de desiertos y de posible apostasía, hasta que el Señor nos toma de nuevo del enfriamiento espiritual y nos revela nuevamente su fidelidad hacia nosotros.

Igualmente para los hijos de Dios todo lo que diga el libro será bueno, pero no así para el malo pues éste no le obedece ni le recibe.

El diseño del libro se compone de más de 4000 preguntas y respuestas textuales para recordar, memorizar, meditar, afirmar, investigar y sumar más conocimiento futurista a nuestras vidas.

Se compone de dos partes, la primera son las preguntas mezcladas y la segunda son las preguntas ordenadas por capítulos.

Lo que más me impacta del Apocalipsis es la escena de la llegada del Señor al cielo y su coronación, asimismo los redimidos de él en otros pasajes.

Lo que más me advierte es el mensaje a la Iglesia en Laodicea, y para ello hice una oración con el mismo que ora así:

¡¡¡Véndeme Señor por favor!!!

Oh Querido Amén Jesús, Amable Testigo Fiel y Veraz, Poderoso Soberano de la creación de Dios: Tú conoces mis obras Señor, y sé que todavía me falta mucho para agradarte. No quiero ser vomitado de tu boca por favor.

Soy pobre, no me he enriquecido, y me hace falta de todo.

Me di cuenta que quiero ser feliz, entendido, próspero, ver tu reino y estar vestido espiritualmente.

Por eso, acepto tu consejo, para que de ti compre oro refinado en fuego y ser rico; véndeme Señor por favor; ropas blancas para vestirme y no estar desnudo; véndeme Señor por favor; y colirio santo para poner en mis ojos y recobrar la vista que perdí por causa de mi pecado, Señor; véndeme Señor por favor.

Tu reprensión y tu disciplina enderezarán mi camino. Por eso, me propongo en fe, ser fervoroso y arrepentirme de mi frialdad espiritual en todas sus formas.

Sé que estás a la puerta y llamas, pues tú y tu Espíritu me lo están mostrando.

Ayúdame a oír tu voz, abrir la puerta de mi corazón, y dejarte entrar, para cenar contigo y tu conmigo. Amén!

Quiero salir vencedor y no perdedor Señor, para poder tener el derecho de sentarme contigo en tu trono, así como tú venciste y te sentaste con el Padre en su trono.

Tengo oídos Señor, pero se han engrosado para oír, mas los afino para escuchar lo que tu Espíritu me dice a mí.

Muchas Gracias Señor mi Dios, porque sé que tu ayuda estará preparada para mí. ¡La Alabanza sea al que está sentado en el Trono y al Cordero de Dios! ¡Aleluya! ¡Amén! ¡Gloria a Dios!

Me queda mucho por aprender, memorizar e investigar sobre su Revelación, pero sé que un día el Señor me ayudará a entenderlo perfectamente para que pueda enseñar y prepararme para su gloriosa venida y reunión santa junto a sus redimidos.

Espero que este libro le ayude como a mí a cumplir con el deber de leer, oír y guardar lo que el Apocalipsis me expresa, para ser bienaventurado en la tierra como en el cielo, lo cual el Señor Jesús declaró en su fidedigna Palabra. El dijo: "estás palabras son fieles y verdaderas".

Con mucho respeto, temblor y temor lo escribí, asombrándome de la luz de la revelación del Señor y su amor por cada uno de nosotros al querernos mostrar las cosas que deben suceder pronto.

Yo digo: "Amén, Sí, Ven, Señor Jesús". ¿Qué dices tú?

Toda la Gloria, la Honra, la Alabanza, la Acción de Gracias, la Fortaleza, el Poder, las Riquezas y la Sabiduría sean para el que está sentado en el trono y al Cordero de Dios.

Marcelo E. Quiroga

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